Por Delsson.
De entre las nuevas formas de esclavitud
en este mundo ”moderno”, sobresale una que por sus características se convierte
en la nueva forma de expoliar recursos humanos a otros países.
El ”robo” de cerebros a los países del
llamado ”Tercer Mundo” sigue implacable su práctica. Se calcula que ”Los países de África subsahariana que
invierten en entrenar a médicos terminan perdiendo 2.000 millones de dólares
porque los expertos clínicos dejan su tierra en busca de empleo en naciones
desarrolladas”, nos dice un artículo publicado en CubaDebate
Más no sólo son los médicos, sino todos
los profesionales los que son apetecidos por los países desarrollados que
suplen así sus déficits en diferentes ramas de la ciencia, sin haber gastado un
sólo peso como nos informan en el artículo ”Saqueo de ingenieros”
Se calcula que ”en términos
globales, unos cinco millones de médicos, ingenieros, arquitectos y otros
profesionales latinoamericanos se habían embarcado en viaje de ida para el año
2007. Más del 80% de ellos había escogido como destino Estados Unidos”,
fenónemo universitario bajo el brazo para instalarse en alguno de los países de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) creció un
155%”. Pincha aquí.
Suecia no escapa a ésta política. Muchos
profesionales, médicos, enfermeras, economistas, ingenieros, etc, son aceptados
en Suecia como refugiados o como migrantes económicos y se inicia así una larga
travesía para que les acepten sus títulos. Inicialmente la traba es el idioma y
si bien el estado sufraga los gastos mientras dura el proceso de aprendizaje,
éstos gastos son pagados con creces por el refugiado y su país, el cual empieza
a tener ”pérdidas” por la sacada esas personas del mercado laboral nativo.
Una vez superada la barrera idiomática,
el refugiado o migrante comienza a sufrir el proceso de la homologación de sus
títulos, proceso en que en la mayoría de las veces cae en manos de comerciantes
en las diferentes áreas, a quienes no moviliza ningún sentimiento de
solidaridad sino el del ”business”, el negocio.
Así hay médicos que son
explotados por dueños de Vårdcentrales (Puestos de salud privatizados) quienes
”amarran” al médico o enfermera a sus designios mediante formas realmente
esclavizantes, incluso muchas veces la Oficina de Empleo (Arbetsförmedlingen) les cancela a esos
profesionales sus salarios, muy por debajo de los salarios que se cancelan a
los nativos suecos de la misma situación profesional, a veces la mitad cuando son bien pagados, y éstos ”comerciantes” de
la medicina reciben ”ayuda” de la Oficina de Empleo para ”permitirle” la
práctica en sus instalaciones, muchas veces sin la tutoría adecuada y el médico
o enfermera está sacando trabajo, produciendo para enriquecer al dueño o dueños
del Vårdcentral (Puesto de Salud).
Si el médico o enfermera se resiste a
éstas nuevas y soterradas formas de esclavitud le llueven rayos y centellas y
el personaje dueño del negocio se convierte en su enemigo jurado, enemigo que es
quien deberá entregar ”referencias” para realizar la práctica u obtener un
trabajo en otro Vårdcentral o en algún otro sitio, amarrando el destino del
médico o enfermera al querer o ”mala leche” del dueño del negocio.
Hay otra forma realmente aberrante. El
dueño o administrador del Puesto de Salud (Vårdcentral) les extiende contrato
que especifica que trabajará como médico no graduado y que estará obligado a realizar las tareas
que requiera la ”compañía”, es decir, ya ha sido denunciado que obligan a
médicos a cumplir el rol de ”enfermeros”, tomadores de muestras (tarea
realizada por ayudantes de enfermería), y hasta en algunos casos de personal de
aseo, botando basuras y demás.
En la actualidad no sabemos cuántos
médicos o enfermeras o personal de salud estén viviendo ésta situación, pero
ello era bastante numeroso en el pasado y/o quizás lo es ahora.
Ésta realidad es dramática y constituyen
una inmensa pérdida para los países ”exportadores” de profesionales, así por
ejemplo, “en América Central, la mayoría de los
países tiene en el exterior entre la tercera y la cuarta parte de su población
calificada (…) Los países de la región andina y los suramericanos son donde el
fenómeno tiene menor incidencia; no obstante, algunos países como Colombia,
Ecuador y Uruguay presentan tasas de alrededor del 10%”, que nos dan idea de la
gravedad del fenómeno. Pinchar aquí.






